Las proteínas son un componente esencial para el organismo, estando
formadas por un número muy variable de unidades, conocidas específicamente
por el nombre de aminoácidos. En la figura A se muestra un esquema
básico de la estructura de una proteína, esto es, una cadena
larga de unidades conocidas como aminoácidos, representados por
círculos. Cuando una proteína se rompe en fragmentos, se
obtienen unas moléculas de menor tamaño conocidos como
péptidos. Así pues, los péptidos son fragmentos
de proteína obtenidos por la acción de las enzimas digestivas
conocidas como proteasas. Si continúa este proceso de digestión
o ruptura de la cadena, llegaremos a separar completamente las unidades
básicas, es decir, aminoácidos, que se distinguen entre
esenciales y no esenciales siendo los primeros aquellos que no pueden
ser sintetizados por el organismo, por lo que deben ser suministrados
por la dieta.
¿Cómo se define el valor
nutricional de una proteína?
Para comprender cómo se define el valor nutricional de una proteína,
es necesario entender primero cómo se elabora una proteína
y qué factores pueden limitar su formación.
Podríamos comparar el proceso de fabricación de una proteína
con una cadena de montaje de un tren. Imaginémonos por ejemplo,
un tren de 400 vagones que se monta combinando 20 tipos de vagones diferentes.
El suministro de 12 de estos vagones no es ningún problema ya
que se pueden construir en la propia planta de montaje (aminoácidos
no esenciales), pero hay otros 8 vagones que necesariamente tienen que
venir fabricados del exterior (aminoácidos esenciales).
La fabricación del tren (proteína) se paralizaría
de inmediato, si faltase cualquiera de los vagones que no se hacen en
la fábrica, es decir, “los vagones esenciales” (por
ejemplo, el triptófano). Ante esta situación, se detendría
toda la maquinaria y resultaría imposible seguir fabricando la
proteína.
Este hecho habría ocurrido por ejemplo, si se consumiese una dieta
proteica pobre en triptófano que habría limitado de este
modo, la fabricación de proteína.
De nada valdrían, los excesos que se pudiesen tener de los otros
siete aminoácidos esenciales, ya que el cuerpo se encargaría
de destruirlos o eliminarlos por la orina.
El valor nutricional de una proteína depende por lo tanto, del
contenido en aminoácidos esenciales que posea y de su equilibrio
con respecto a las necesidades del organismo.
Se han definido diversos parámetros para cuantificar el valor
nutricional de una proteína. De todos ellos, el más conocido
y empleado hasta el momento es el VALOR BIOLÓGICO que se define
como la cantidad de proteína que retiene el organismo del total
de la proteína absorbida.
La proteína de referencia es la del huevo, a la que se le ha otorgado
un valor biológico de 100 por su alto nivel de aminoácidos
esenciales. Las demás proteínas reciben un valor biológico
en comparación con el de la proteína de huevo. Como ejemplo,
la proteína
de suero lácteo tiene un valor de 104 (es una escala numérica
y no porcentual).
Así pues, el valor biológico de una proteína
depende:
I) de la cantidad de aminoácidos esenciales que tenga
II) de lo equilibrado que sea la composición en aminoácidos
esenciales.

Un ejemplo muy gráfico de esta exposición lo constituye la figura
B, en donde se aprecia que lo que limita la capacidad del barril es la tabla
más baja, en nuestro caso, el aminoácido esencial en menor proporción.
De nada vale, que siete de las tablas sean muy altas, si la octava tabla es muy
baja, ya que ésta última es la que limitará la capacidad
de este barril (es decir, de nada valdría una proteína con una
alta cantidad en siete aminoácidos esenciales, si el octavo estuviese
en muy baja proporción).
VALOR BIOLÓGICO Y CONCENTRACIÓN
PROTEICA
Además del valor Biológico, el experto en Nutrición
debe valorar la Concentración en proteína que aporta el producto
que tiene en sus manos. Así , debemos analizar la información
que nos aporta el fabricante en su etiqueta bajo el epígrafe PROPIEDADES
NUTRICIONALES o PRINCIPIOS INMEDIATOS (no confundir con la cantidad de
materia prima proteica que se ha utilizado como ingrediente y que figura
en composición). Cuanto mayor sea el porcentaje de proteína
descrito en ese epígrafe mejor será el rendimiento para el
deportista. Los valores requeridos por los deportistas son como mínimo
del 60% , aunque los productos más demandados tienen un valor nutricional
proteico igual o superior al 80%. |